Mensajes en la botella

By lanochebocaarriba

Te extraño (¡frase hecha!). Cada mañana prendo la máquina sólo para ver tu cara antigua y tus ojos lejos. No dejes que nada te pase. No dejes que nada te lleve (¡frase hecha!) más allá de donde nos quedamos aquella noche. 

13/8/05 

Hoy fue un día difícil (¡frase hecha!). Tuve que volver al museo donde nos conocimos. Cada semana lo hago. Sólo que comencé a tomar conciencia de que te perdí (¡frase hecha!). Anoche te llamé y no estabas. Debió ser Dios que nos cuida de nosotros mismos (¡frase hecha!). No sé si te quiero por lo que fuiste o por lo que pudiste llegar a ser (¡frase hecha!). Ya dejé de prender la computadora para verte. Sé que estás en mi pantalla. 

13/08/05 

Anoche te llamé. Estaba muerta de ternura por ese perro. Después de que marqué tu número me asaltó la duda (¡frase hecha!). Quizás vos creyeras que era una excusa. No importaba: ya habías atendido y yo había hablado. Tragué en seco (¡frase hecha!). Hablaste en frío. No. No puedo. Condescendiste a continuar la charla tratando de convencerme vos a mí. ¡Ay, cómo me reía! ¡De qué manera tan estúpida! Hice todo lo que pude por mantenerte cerca de mí (¡frase hecha!), pero el helado y Constantine te alejaron enseguida. Cuando corté con vos, el estómago se contrajo y subieron a mis ojos un montón de insultos… ¿para quién? ¿Para vos? No, para mí. No lo puedo terminar de reconocer. Yo te perdí, yo te eché. Y ahora te quiero de vuelta. No me animé a decirte nada. No quería decirte nada más que eso del perro. Después me acordé de un montón de cosas, pero me congelé. “Después hablamos”… sí. 

16/08/05 

Hace unos días que no te escribo. No sé si tiene que ver con la idea de alejarme de vos, o con la de no agobiarte o, sencillamente, porque no tuve tiempo. Ayer estuve con fiebre. Me quedé en lo de mi vieja. Miré tele todo el día. Estuvo bueno porque pude descansar. Empecé a darme cuenta de que todas las películas tienen el mismo formato: al final la chica se queda con el chico. Una de las últimas películas que vi en la que no sucede eso es en Troya… ¿significativo? Estoy re caliente porque ayer no pude ir al museo. No me podía mover, me dolía todo el cuerpo. Hoy, encima, no voy a ir al grupo. Esta semana fue rara. Sigo con una tristeza medular que se ramifica hasta en mis dedos. Trato de que no se me escape de las pestañas, solo que a veces es inevitable. Recién estaba viendo las fotos del casamiento de mi hermano y no pude evitar acordarme de que ese día estábamos juntos. Todavía te extraño, sin embargo cambié la foto del fondo de pantalla. 

21/08/05 

_______________________________________________________________________________________ 

Hoy está todo mal. Realmente estoy muy triste. Adiviná qué… no voy a ir al grupo. No. Porque no tengo ganas. Porque me importa tres huevos curarme o no. No creo que lo haga. No creo que llegue. Tengo que armar un montón de cosas para el colegio y no doy a basto. Hace dos semanas que no puedo parar de comer y me siento un globo aerostático. BASTAAAAAAAAAAA. No quiero llamarla a Ruth, porque va a intentar convencerme durante una hora que yo deponga mi automotín. No quiero. No quiero ir. Ahí, todos se conocen y se quieren y tienen un adicto del cual lamentarse. Yo no. Yo soy sola. Yo soy codependiente y nada más. No te tengo cerca, no lo tengo a Fer. No tengo excusa. Estoy sola frente a esta situación de mierda. No puedo más. Encima me peleé con el Polaco. ¿Sabés qué es lo peor? Que ya no sé si te extraño (¡frase hecha!). No sé si querría volver a verte. Después de todo, fue más el tiempo que estuvimos separados que el que estuvimos juntos. ¿Qué clase de ilusión es esa? Además me pregunto, ¿vos podrías contener toda esta vorágine de mierda que te estoy tirando? Si hoy levantara el teléfono y te llamara con TODO esto, ¿vos qué hacés?, ¿podés? No sé, eh. No sé si podrías aunque sea recibirlo. Simplemente lo vomitaría y vos me darías algún tipo de explicación que yo no escucharía porque estaría pensando justo en ese momento que seguro que a vos no te interesa nada de lo que te estoy contando y que vos la tenés re clara y yo soy un desastre, entonces, ¿para qué te cuento las cosas? ¿para que me las arregles? Si no quiero y vos estás ocupado en cosas importantes y te reís de mis nimiedades y mis sentimientos infantiles.  

ENTONCES, habría una cruza de monólogos externos e internos en simultáneo y en diferido, al mismo tiempo.

ENTONCES, yo optaría por darme de nuevo mi diagnóstico de autocompadecimiento porque para mí, la persona que tengo delante cuando le cuento mis cuitas o es demasiado importante como para perder tiempo en mis cosas, o es demasiado boluda como para detenerme a contarle NADA.

ENTONCES, yo estaría de nuevo cumpliendo esa función que tanto me gusta que es la de la autoanalizarme.

ENTONCES, después me enojo porque no me contuviste.

ENTONCES, mejor separados. 

28/08/05

Escribe un comentario